Lago Karachay, Rusia El Lago Karachay, en los Urales, es considerado el lugar más contaminado del planeta—no por maldición, sino por la mano humana. Usado desde 1951 como vertedero de desechos radiactivos por la planta nuclear de Mayak, su fondo contiene niveles letales de cesio-137 y estroncio-90. Se dice que estar una hora cerca de sus orillas equivale a recibir 600 rayos X. En 1967, una sequía levantó polvo radiactivo que afectó a medio millón de personas. Hoy, el lago está parcialmente rellenado con bloques de concreto, pero rumores persisten: algunos afirman que criaturas mutantes nadan en sus aguas, o que el lago “brilla” de noche. Aunque el acceso está prohibido, su misterio es de advertencia: representa el lado oscuro del progreso científico. No hay fantasmas ni dioses—solo el eco silencioso de un error atómico que convirtió un espejo de agua en un monumento al peligro invisible.
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