Volcán Eyjafjallajökull, Islandia En 2010, este volcán islandés paralizó el tráfico aéreo europeo durante días al expulsar una columna de ceniza que alcanzó 9 km de altura. Su nombre impronunciable (“isla-montaña-glaciar”) refleja su naturaleza compleja: una caldera cubierta por un glaciar. Cuando entra en erupción, el hielo se derrite rápidamente, causando inundaciones glaciares (jökulhlaups) que arrasan valles. Lo asombroso es su contraste: fuego bajo hielo. Aunque pequeño (1,651 m), su impacto global fue histórico. Islandia, acostumbrada a volcanes, lo monitorea de cerca, pues suele activarse junto con su vecino Katla, mucho más peligroso. Hoy, turistas visitan sus cuevas de hielo y senderos humeantes. Eyjafjallajökull simboliza cómo una fuerza local puede alterar sistemas globales—y cómo la naturaleza islandesa siempre tiene la última palabra.
Agregar comentario + Votar ( 1 )...
Aún no hay comentarios