Badain Jaran, China En el interior de Mongolia Interior, el desierto de Badain Jaran es famoso por tener las dunas más altas del mundo—algunas superan los 500 metros—y por albergar más de 140 lagos permanentes entre sus valles. Estos espejos de agua dulce o salada contrastan brutalmente con la arena ardiente, creando oasis donde crece vegetación y viven aves migratorias. Lo asombroso es su origen: los lagos se alimentan de aguas subterráneas profundas, posiblemente del Himalaya. Los nómadas mongoles pastorean camellos bactrianos y veneran los lagos como sagrados. Dunas cantoras, que emiten sonidos graves al deslizarse, añaden un toque místico. Aislado y difícil de acceder, Badain Jaran permanece poco explotado turísticamente. Aquí, el desierto no es sequedad absoluta: es un rompecabezas de arena, agua y viento que desafía todas las definiciones.
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