Coyote y cuervo (alianza interespecífica) Una de las estrategias de caza cooperativa más fascinantes del mundo no ocurre dentro de una especie, sino entre dos: el coyote y el cuervo. En las praderas de Norteamérica, estos animales forman alianzas temporales donde el cuervo, desde el aire, localiza presas como liebres o roedores y guía al coyote con graznidos y vuelos señaladores. El coyote, a cambio, abre madrigueras o persigue presas que el cuervo no podría atrapar solo. Tras la cacería, el cuervo se alimenta de los restos que el coyote deja. Esta colaboración no es casual: estudios muestran que los cuervos buscan activamente coyotes cuando tienen hambre, y los coyotes responden a las llamadas de los cuervos. Ambos reconocen al otro como aliado útil. Esta relación simbiótica demuestra una comprensión cruzada de intenciones y beneficios mutuos, algo extremadamente raro en el reino animal. Más que instinto, refleja flexibilidad cognitiva, memoria social y capacidad para formar pactos estratégicos con otra especie —una forma avanzada de inteligencia ecológica.
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