Elefante asiático El elefante asiático ha sorprendido a científicos al demostrar una capacidad inusual para imitar sonidos humanos, incluyendo palabras. A diferencia de las aves, que usan la siringe, los elefantes producen estos sonidos mediante la modulación del aire en su tráquea y la manipulación de la trompa, actuando como una especie de “trompeta biológica”. El caso más famoso es el de Koshik, un elefante en Corea del Sur que aprendió a decir cinco palabras coreanas —como “annyeong” (hola)— colocando la punta de su trompa en la boca para imitar la forma de los labios humanos. Otro elefante, Mlaika, en Kenia, imitaba el sonido de los camiones que pasaban cerca de su hábitat. Esta imitación no es aleatoria: ocurre en contextos sociales, sugiriendo que los elefantes usan el sonido para integrarse o comunicarse con especies cercanas. Con cerebros grandes y complejos, vidas sociales profundas y memoria excepcional, los elefantes ya eran conocidos por su comunicación infrasonora y empatía. La imitación vocal añade otra capa a su inteligencia: una flexibilidad acústica que refleja su necesidad de conexión. Aunque no conversan, su intento de replicar nuestra voz revela una mente curiosa, social y profundamente sensible al entorno humano.
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