Foca común La foca común ha demostrado una capacidad sorprendente para imitar sonidos humanos, especialmente vocales. El caso más famoso es el de Hoover, una foca rescatada en Maine (EE.UU.) en los años 70, que aprendió a decir frases como “¡Hola muchachos!” y “¡Vamos!”, con un acento de Nueva Inglaterra tan claro que desconcertaba a los visitantes del acuario. A diferencia de las aves, las focas no tienen órganos vocales especializados para el habla, pero pueden modificar el flujo de aire a través de su laringe y cavidad bucal para producir sonidos que se asemejan al lenguaje humano. Esta imitación es rara en mamíferos marinos y sugiere una plasticidad vocal inusual. Las focas usan vocalizaciones complejas en la naturaleza para comunicarse durante la temporada de apareamiento, lo que podría haber sentado las bases para esta habilidad. Aunque no comprenden el significado de las palabras, sí asocian sonidos con contextos sociales. Hoover, por ejemplo, “hablaba” más cuando había gente cerca, buscando atención. Su caso muestra que la imitación del habla no es exclusiva de animales terrestres o con cerebros grandes, sino que puede surgir en especies con fuerte motivación social y sensibilidad auditiva. La foca común, con su voz ronca y entrañable, rompe estereotipos sobre quién puede “hablar”.
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