Paloma mensajera La paloma mensajera, famosa por su orientación, también tiene una capacidad visual notable para reconocer rostros humanos. En experimentos, aprendió a distinguir entre decenas de rostros humanos en fotografías, incluso cuando se cambiaban peinados, ángulos o iluminación. Su cerebro procesa los rostros como patrones globales, no como rasgos aislados, similar a los humanos. Esta habilidad evolucionó probablemente para identificar depredadores o aliados en entornos complejos. En entornos urbanos, las palomas distinguen entre personas que las alimentan y aquellas que las espantan, ajustando su proximidad en consecuencia. Aunque no forman vínculos emocionales profundos, su memoria facial les otorga una ventaja ecológica en ciudades. Para una paloma, tu rostro es un dato más en su mapa de supervivencia urbana. Y si siempre le das migas, no solo te recordará: volverá por más.
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