Delfín nariz de botella El delfín nariz de botella resuelve acertijos que demandan abstracción, memoria espacial y comprensión de símbolos. En laboratorios, ha aprendido lenguajes artificiales basados en gestos o sonidos, ejecutando comandos complejos como “trae la pelota al aro” solo tras escuchar la instrucción completa. Puede entender reglas gramaticales básicas e incluso crear nuevas combinaciones. En rompecabezas físicos, usa esponjas o conchas como herramientas para proteger su hocico al buscar alimento, mostrando innovación. También resuelve problemas cooperativos: dos delfines deben presionar botones simultáneamente para obtener comida, y coordinan sus acciones con precisión milimétrica. Su autoconciencia (reconocen su reflejo) sugiere una mente capaz de simular escenarios mentales. Para los delfines, un acertijo no es un reto aislado; es una oportunidad para demostrar flexibilidad cognitiva en un mundo tridimensional donde la inteligencia es tan vital como la velocidad.
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