Orca La orca resuelve acertijos sociales y ecológicos con una inteligencia colectiva excepcional. En la naturaleza, crea olas coordinadas para arrastrar focas de témpanos de hielo —un cálculo físico que requiere sincronización precisa. En cautiverio, aprende secuencias de comportamientos complejas con solo observar a otro individuo una vez. Puede entender comandos simbólicos y diferenciar entre instrucciones contradictorias (“haz lo opuesto”). Su capacidad para innovar tácticas de caza —como golpear tiburones para inducir parálisis tónica— muestra razonamiento causal. Pero su mayor destreza está en la resolución cooperativa: en acertijos diseñados para dos orcas, comunican roles sin vocalizar, anticipando movimientos del compañero. Esta inteligencia se transmite culturalmente: cada pod tiene “soluciones” únicas heredadas. Para las orcas, un acertijo no es individual; es un desafío grupal que refuerza identidad, tradición y cohesión. Resolverlo juntos es más importante que la recompensa.
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