The Good Place El final de The Good Place es una rareza en la comedia: profundo, filosófico y conmovedor. Tras reinventar el cielo como un sistema ético defectuoso, la serie concluye con una propuesta radical: incluso en el paraíso perfecto, las almas pueden sentir que ya vivieron lo suficiente. Así, los protagonistas deciden, uno por uno, caminar hacia una puerta que los disuelve en paz, tras encontrar plenitud. Eleanor, Chidi, Tahani, Jason y Janet eligen dejar ir, no por tristeza, sino por completitud. En México, este final resonó por su madurez emocional y su mensaje: el propósito no es la eternidad, sino el crecimiento. Michael, el demonio convertido en humano, vive una vida breve pero plena en la Tierra. La serie, que empezó como comedia absurda, termina como meditación sobre la impermanencia. Pocos finales logran ser tan inteligentes, tiernos y existencialmente liberadores al mismo tiempo.
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