Chernobyl Aunque técnicamente una miniserie, el final de Chernobyl dejó una huella imborrable. Tras retratar el desastre nuclear de 1986 con brutal precisión, el último episodio no celebra héroes, sino que denuncia el costo humano de la mentira política. En una escena final devastadora, Valery Legasov graba cintas secretas revelando la verdad, sabiendo que será silenciado. La voz en off cierra con: “Cada vez que ocurre una catástrofe, alguien elige no contar la verdad… y luego nadie está a salvo”. En México, el final generó reflexión más que entretenimiento: fue una advertencia moral. No hay cierre feliz, solo memoria y responsabilidad. Lo que lo hace memorable es su urgencia ética: no es ficción, es un llamado a no repetir. Por eso, aunque no tiene giros espectaculares, su última frase resuena como un eco permanente en la conciencia global.
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