Delfín nariz de botella El delfín nariz de botella es uno de los pocos animales no primates que ha demostrado reconocer su propio reflejo, lo que sugiere un alto grado de autoconciencia. En experimentos, estos cetáceos giran, se contorsionan y repiten movimientos frente al espejo para observar marcas colocadas en su cuerpo, comportamientos que indican que entienden que la imagen reflejada es suya. Esta capacidad está vinculada a su cerebro altamente desarrollado, con una corteza cerebral compleja y una ratio encefálica comparable a la de los grandes simios. Los delfines viven en sociedades dinámicas llamadas “federaciones fisionantes”, donde forman alianzas cambiantes, cooperan en la caza y se comunican mediante silbidos únicos —sus “nombres acústicos”. También muestran empatía, ayudando a compañeros heridos o enfermos, e incluso a otras especies, incluidos humanos. Su autoconciencia podría estar relacionada con la necesidad de navegar relaciones sociales complejas en un entorno tridimensional como el océano. Además, poseen memoria a largo plazo y pueden recordar a otros delfines después de décadas. El hecho de que reconozcan su reflejo no es un simple truco; es una señal de una mente sofisticada, social y profundamente consciente de sí misma.
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