Pulpo común

Los 10 animales que reconocen su propio reflejo del mundo

Pulpo común El pulpo común desafía todas las expectativas: aunque carece de columna vertebral y su último ancestro común con los humanos vivió hace más de 500 millones de años, exhibe comportamientos que sugieren una forma única de autoconciencia. Aunque no ha pasado la prueba del espejo en el sentido clásico —probablemente porque no le importa su apariencia visual—, el pulpo muestra una inteligencia extraordinaria: resuelve rompecabezas, usa herramientas (como cáscaras de coco como armadura), escapa de acuarios y hasta juega. Posee neuronas distribuidas en sus brazos, lo que le da una “inteligencia corporal” descentralizada. Algunos científicos argumentan que su autoconciencia no es visual, sino táctil o química: se reconoce por cómo se siente o huele, no por cómo se ve. Cambia de color y textura no solo para camuflarse, sino para comunicarse, lo que implica una representación interna de su cuerpo. Aunque no use espejos como los mamíferos, su comportamiento indica una clara distinción entre “yo” y “mundo”. Esta forma alternativa de conciencia muestra que la auto-representación puede evolucionar de múltiples maneras. El pulpo, en su extraña majestuosidad, nos recuerda que la mente consciente no tiene una sola forma, sino muchas.

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