Desactivar todas las notificaciones no esenciales Desactivar todas las notificaciones no esenciales es uno de los gestos más liberadores que una persona puede hacer en la era digital. Cada alerta —de redes, correos, apps de mensajería— interrumpe el flujo mental, eleva el cortisol y crea una falsa sensación de urgencia. Personas que viven con menos tecnología entienden que la verdadera productividad nace del enfoque sostenido, no de la reactividad constante. En México, muchos profesionales han eliminado notificaciones de WhatsApp, Instagram, Twitter y hasta correos, permitiendo solo llamadas de contactos clave o alarmas vitales. Esto no significa estar incomunicado; significa elegir cuándo y cómo responder, en lugar de ser secuestrado por demandas externas. El cerebro, al no estar en estado de alerta perpetua, recupera su capacidad de concentración profunda y calma interior. Al principio, puede generar ansiedad por “perderse algo”, pero con el tiempo surge una paz inesperada: la libertad de decidir qué merece tu atención limitada. Esta práctica no requiere comprar nada ni cambiar de estilo de vida radicalmente; basta con entrar a la configuración del teléfono y decir “no” a la interrupción automática. Es un acto mínimo con consecuencias máximas: recuperar la autoría de tu propia atención.
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