Usar transporte no motorizado o público Usar transporte no motorizado o público es una práctica clave para reducir emisiones, descongestionar ciudades y mejorar la salud personal. En México, aunque el automóvil sigue dominando, cada vez más personas optan por caminar, andar en bicicleta o usar el metro, metrobús o transporte colectivo, especialmente en zonas urbanas. Ciudades como Guadalajara, Monterrey y la CDMX han expandido ciclovías y mejorado rutas de autobús, facilitando esta transición. Ir al trabajo en bici no solo evita kilos de CO₂, sino que reduce el estrés y fortalece el cuerpo. El transporte público, por su parte, multiplica la eficiencia: un autobús puede reemplazar decenas de autos. Aunque existen desafíos —inseguridad, infraestructura incompleta, horarios—, quienes adoptan esta práctica descubren beneficios inesperados: observar su entorno, interactuar con vecinos, ahorrar dinero en gasolina y mantenimiento. Cambiar el chip no es fácil, pero cada viaje sin carro es un voto por ciudades más respirables, justas y humanas. Porque moverse de forma sostenible no es renunciar a la comodidad; es reclamar el derecho a vivir en un espacio que no te enferma.
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