Arreglar cosas que podrían reemplazarse o ignorarse Arreglar cosas que podrían reemplazarse o ignorarse —como intentar rescatar un cargador roto, coser una prenda desgastada o ajustar una app que ya no sirve— es una pérdida de tiempo disfrazada de frugalidad o perseverancia. En México, el valor de “no tirar nada” es culturalmente arraigado, y aunque admirable en muchos casos, a veces lleva a invertir horas en soluciones que no valen la pena. La regla práctica es calcular el costo del tiempo: si tardas dos horas en reparar algo que cuesta 50 pesos, ¿realmente estás ahorrando? Además, algunas cosas simplemente han cumplido su ciclo; aferrarse a ellas impide renovación. Aprender a distinguir entre lo que merece reparación (por valor sentimental, ecológico o económico real) y lo que solo consume energía es clave. Liberarse de la obligación de arreglar todo permite enfocarse en lo esencial. Porque el tiempo gastado en salvar lo inservible es tiempo robado a crear, conectar o descansar.
Agregar comentario + Votar ( 1 )...
Aún no hay comentarios