Cultivar una rutina nocturna de desconexión Cultivar una rutina nocturna de desconexión es esencial para que las personas altamente productivas recarguen plenamente y preparen su mente para el día siguiente. En lugar de terminar el día frente a pantallas o respondiendo correos, dedican los últimos 60 minutos a actividades que calman el sistema nervioso: leer un libro físico, escribir en un diario, conversar con seres queridos, tomar una infusión o practicar respiración consciente. Apagan dispositivos electrónicos al menos una hora antes de dormir, creando una transición suave entre la actividad y el descanso. En México, muchos líderes han abandonado la costumbre de “revisar el celular en la cama” al entender que la calidad del sueño define la calidad del rendimiento. Esta rutina no es pasiva; es una elección activa de proteger el descanso como parte integral de la productividad. Al irse a dormir con la mente tranquila, duermen más profundamente y despiertan con mayor claridad. Saben que no se puede extraer rendimiento de un tanque vacío. Por eso, su última acción del día no es producir, sino restaurarse.
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