Irse a dormir temprano entre semana Irse a dormir temprano entre semana es a menudo ridiculizado como aburrimiento, vejez prematura o falta de vida social, especialmente en culturas juveniles que asocian la noche con diversión. Sin embargo, dormir temprano —entre las 9:30 y 10:30 p.m.— es una decisión estratégica de personas altamente funcionales que priorizan la recuperación sobre la estimulación. Saben que el sueño es la base de la memoria, la regulación emocional, la inmunidad y la toma de decisiones. En lugar de sacrificar horas de descanso por series o redes, invierten en capital biológico. En México, donde la vida nocturna es vibrante, quienes duermen temprano suelen ser malinterpretados, pero muchos médicos, atletas, escritores y emprendedores lo hacen deliberadamente. No se trata de renunciar a la vida, sino de elegir vivirla con energía plena al día siguiente. Además, madrugar sin agotamiento les permite aprovechar las mañanas —el momento de mayor claridad mental— para lo esencial. Lejos de ser antisociales, son guardianes de su bienestar. Su “aburrimiento” nocturno es, en realidad, la semilla de su vitalidad diurna.
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