Contar historias antes de dormir Contar historias antes de dormir es una tradición ancestral presente desde las comunidades indígenas de México hasta los hogares nórdicos o africanos. Lejos de ser solo entretenimiento, este ritual nocturno transmite valores, historia familiar, identidad cultural y consuelo emocional. En muchas casas mexicanas, abuelos relatan leyendas locales —como la Llorona o cuentos de animales— que mezclan fantasía con enseñanzas morales. Los padres, por su parte, comparten anécdotas de su infancia, creando puentes generacionales. Neurocientíficamente, escuchar historias antes de dormir activa la imaginación y regula el sistema nervioso, facilitando un sueño más tranquilo. Además, ese momento íntimo —con luces bajas y voces suaves— genera seguridad afectiva en los niños. No se necesita ser escritor; basta con hablar desde el corazón. Hoy, en medio de pantallas y ruido, mantener viva esta costumbre es un acto de resistencia amorosa. Porque las historias no solo entretienen: nos dicen quiénes somos, de dónde venimos y que nunca estamos solos. Y en esa oscuridad compartida, nace la confianza que sostiene toda la vida.
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