Tener un rincón o altar familiar

Las 10 rutinas familiares compartidas en distintas culturas del mundo

Tener un rincón o altar familiar Tener un rincón o altar familiar es una práctica espiritual y emocional presente en múltiples culturas: desde los butsudan budistas en Japón hasta los altares católicos en Latinoamérica o los espacios ancestrales en África. En México, el altar de muertos es el ejemplo más conocido, pero muchas familias mantienen rincones permanentes con fotos de seres queridos, veladoras, flores o símbolos religiosos. Este espacio no es decorativo; es un punto de encuentro simbólico con la historia, la fe y la memoria. Allí se encienden velas por alguien enfermo, se colocan cartas de los hijos, se agradecen bendiciones o se honra a los que ya no están. Psicológicamente, tener un lugar físico dedicado a lo trascendente brinda consuelo, continuidad y raíces. Enseña a los niños que la familia trasciende lo visible y que el duelo, la gratitud o la esperanza tienen un sitio digno en el hogar. En tiempos de incertidumbre, ese pequeño altar se convierte en ancla emocional. No requiere riqueza, solo intención. Y en su silencio sagrado, la familia encuentra un lenguaje más profundo que las palabras.

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