Escuchar música con atención plena (sin multitarea) Escuchar música con atención plena —sin checar el celular, trabajar o cocinar al mismo tiempo— es un hábito subestimado que alimenta el alma en medio de la rutina. En lugar de usar la música como fondo, se convierte en el centro de la experiencia: cerrar los ojos, sentir las vibraciones, seguir la melodía, notar los instrumentos, dejarse llevar por la emoción que evoca. En México, donde la música es parte del tejido cultural —desde rancheras hasta jazz o son jarocho—, muchas personas reservan 15 minutos diarios para este ritual. La neurociencia confirma que escuchar música con atención activa el sistema de recompensa cerebral, libera dopamina y reduce la ansiedad más que muchos fármacos leves. Además, permite procesar emociones complejas: una canción triste puede sanar; una alegre, revitalizar. Al evitar la multitarea, se honra a la obra y al artista, pero también a uno mismo: se concede el derecho a sentir sin distracciones. Este hábito no requiere equipo costoso; basta con unos audífonos buenos y la decisión de parar. En esos minutos, el mundo exterior se detiene y el interior florece. La felicidad, a veces, suena… y solo se escucha cuando callamos todo lo demás.
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