Comer una comida sin distracciones

Los 10 pequeños hábitos que aumentan la felicidad diaria del mundo

Comer una comida sin distracciones Comer una comida sin distracciones —sin televisión, celular ni computadora— es un acto de respeto hacia el cuerpo, la comida y el momento presente. En lugar de devorar mientras se responde correos o se navega redes, se come lentamente, saboreando cada bocado, notando texturas, aromas y señales de saciedad. En México, donde la comida es celebración y herencia cultural, esta práctica recupera el valor ritual de las comidas: no son meros combustibles, sino encuentros con uno mismo o con otros. La ciencia muestra que comer con atención mejora la digestión, reduce el consumo excesivo y aumenta la satisfacción. Además, honra el trabajo de quienes cultivaron, prepararon y sirvieron el alimento. Muchos reportan que, al comer sin pantallas, disfrutan más con menos, y terminan la comida con sensación de plenitud, no de culpa o vacío. Este hábito no requiere cambiar la dieta, solo la actitud. Puede aplicarse incluso en la oficina: cerrar la laptop, guardar el teléfono y dedicar 20 minutos solo a comer. En ese espacio de silencio consciente, el cuerpo se nutre y la mente descansa. Y en esa pausa, surge una felicidad discreta pero real: la de estar plenamente vivo, aquí y ahora, con un plato frente a ti.

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