Comer una comida sin distracciones Comer una comida sin distracciones —sin televisión, celular ni computadora— es un acto de respeto hacia el cuerpo, la comida y el momento presente. En lugar de devorar mientras se responde correos o se navega redes, se come lentamente, saboreando cada bocado, notando texturas, aromas y señales de saciedad. En México, donde la comida es celebración y herencia cultural, esta práctica recupera el valor ritual de las comidas: no son meros combustibles, sino encuentros con uno mismo o con otros. La ciencia muestra que comer con atención mejora la digestión, reduce el consumo excesivo y aumenta la satisfacción. Además, honra el trabajo de quienes cultivaron, prepararon y sirvieron el alimento. Muchos reportan que, al comer sin pantallas, disfrutan más con menos, y terminan la comida con sensación de plenitud, no de culpa o vacío. Este hábito no requiere cambiar la dieta, solo la actitud. Puede aplicarse incluso en la oficina: cerrar la laptop, guardar el teléfono y dedicar 20 minutos solo a comer. En ese espacio de silencio consciente, el cuerpo se nutre y la mente descansa. Y en esa pausa, surge una felicidad discreta pero real: la de estar plenamente vivo, aquí y ahora, con un plato frente a ti.
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