Expresar admiración o elogio específico a alguien Expresar admiración o elogio específico a alguien —“Me impresionó cómo manejaste esa reunión”, “Tu forma de escuchar hace que la gente se sienta segura”— es un hábito que fortalece relaciones y eleva el ánimo colectivo. A diferencia de cumplidos genéricos (“¡Qué bien!"), un elogio concreto muestra atención genuina y valida esfuerzos invisibles. En México, donde las emociones a menudo se expresan con gestos más que con palabras, aprender a verbalizar aprecio es un acto transformador. Psicológicamente, dar un elogio específico no solo hace feliz a quien lo recibe (reforzando su autoestima y motivación), sino que también mejora el estado de quien lo da: al enfocarse en las cualidades ajenas, se cultiva la generosidad mental y se reduce la envidia o comparación. Lo ideal es hacerlo en el momento, con contacto visual y sinceridad. No se trata de halagar, sino de ver y nombrar lo valioso en otro. Con el tiempo, este hábito crea entornos más cálidos, colaborativos y humanos. Y en un mundo que a menudo destaca errores, elegir destacar lo bueno es una revolución silenciosa. Cada elogio específico es una semilla de felicidad que crece en dos direcciones a la vez.
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