Acostarse pensando en un momento feliz del día

Los 10 pequeños hábitos que aumentan la felicidad diaria del mundo

Acostarse pensando en un momento feliz del día Acostarse pensando en un momento feliz del día —por pequeño que haya sido— es un ritual nocturno que cierra la jornada con gratitud en lugar de ansiedad. Antes de dormir, en la oscuridad, recordar conscientemente un instante de alegría, conexión o paz (una risa, un rayo de sol, una conversación breve) envía al cerebro una señal de seguridad y abundancia. En México, muchas personas lo hacen mientras respiran profundamente, convirtiéndolo en una meditación suave. Esta práctica, respaldada por la terapia cognitiva, contrarresta la tendencia natural a rumiar sobre lo negativo antes de dormir, lo que mejora la calidad del sueño y el estado de ánimo matutino. No se trata de negar los problemas, sino de equilibrar la narrativa interna: incluso en días difíciles, hubo un destello de luz. Con el tiempo, el cerebro comienza a buscar esos momentos durante el día, entrenándose para notar lo positivo. Es una forma de reescribir la historia personal desde la esperanza. Y al dormir con una sonrisa mental, se despierta con mayor resiliencia. La felicidad no siempre es grandiosa; a veces, es el último pensamiento antes de soñar.

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