Observar atentamente algo bello durante 2 minutos

Los 10 pequeños hábitos que aumentan la felicidad diaria del mundo

Observar atentamente algo bello durante 2 minutos Observar atentamente algo bello durante 2 minutos —una flor, una nube, el rostro de un ser querido, el patrón de la lluvia en la ventana— es un antídoto instantáneo contra la ansiedad y la desconexión. En un mundo acelerado, rara vez miramos algo sin juzgarlo, fotografiarlo o pensar en lo siguiente. Este hábito invita a detenerse y contemplar con todos los sentidos, sin prisa. En México, donde la belleza está en lo cotidiano —el color de una pared en Oaxaca, el brillo del maíz recién molido, el vuelo de una mariposa monarca—, muchas personas han adoptado esta práctica como pausa sagrada. La contemplación activa el sistema parasimpático, reduciendo el ritmo cardíaco y promoviendo la calma. Además, entrena la mente para notar lo positivo, contrarrestando el sesgo negativo natural del cerebro. No se necesita viajar ni comprar nada; basta con abrir los ojos y elegir ver. Esos 120 segundos pueden cambiar el curso emocional de todo el día. Porque la belleza no está ausente; solo necesitamos tiempo para recibirla. Y al recibirla, recordamos que la vida, incluso en su simplicidad, es digna de asombro. Ese asombro es felicidad en estado puro.

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