Tomar un baño tibio o ducha relajante

Las 10 formas más populares de relajarse antes de dormir del mundo

Tomar un baño tibio o ducha relajante Tomar un baño tibio o una ducha relajante antes de dormir es un ritual ancestral presente desde la antigua Roma hasta los onsen japoneses, y hoy en día sigue siendo una de las formas más efectivas de preparar el cuerpo para el sueño. El calor dilata los vasos sanguíneos, mejora la circulación y, al salir del agua, la ligera caída de temperatura corporal envía una señal al cerebro de que es hora de dormir. En muchos hogares mexicanos, es común ducharse por la noche no solo por higiene, sino por su efecto tranquilizante. Añadir sales de Epsom (ricas en magnesio), aceites esenciales como lavanda o simplemente disfrutar del vapor en silencio potencia el efecto relajante. Lo ideal es hacerlo 60 a 90 minutos antes de acostarse, para permitir que el cuerpo se enfríe gradualmente. Este momento también sirve como transición simbólica: lavar el estrés del día, literal y metafóricamente. En culturas donde el baño es un acto privado y contemplativo —no solo funcional— se convierte en un espacio sagrado de autocuidado. Sin necesidad de productos costosos, este simple gesto puede transformar radicalmente la calidad del descanso nocturno.

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